Concluyó el multitudinario adiós al Indio Solari en Avellaneda
Las puertas del Polideportivo José María Gatica, ubicado en el corazón del Parque de los Derechos del Trabajador en Villa Domínico (Avellaneda), se cerraron de manera definitiva alrededor de las 4 de la mañana de este lunes. Llegó a su fin el velatorio público de Carlos Alberto “El Indio” Solari, el ícono del rock argentino, quien falleció el pasado viernes a los 77 años a causa de un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico.
Lo que se vivió durante más de 20 horas continuas no fue un funeral convencional; fue, tal como lo definieron sus propios seguidores y familiares, la última misa ricotera. Una peregrinación masiva, pacífica y profundamente conmovedora que superó cualquier previsión, extendiendo las filas de fanáticos a lo largo de más de 70 cuadras.
En medio de imágenes de profundo dolor, las redes sociales se hicieron eco de la despedida al Indio Solari y publicaron videos y fotos cronicando la emoción de la gente.
En las cuadras de espera compartidas por tres generaciones de fanáticos, el clima emulaba las horas previas a un show. Hubo banderas desplegadas de todas las provincias (con fuerte presencia de banderas cordobesas), puestos improvisados, asados callejeros y miles de jóvenes y adultos compartiendo viajes y vasos de fernet al ritmo de “Jijiji”.
El panorama cambiaba drásticamente al ingresar al polideportivo. Tras sortear las vallas, la música se apagaba dando paso a un silencio sepulcral, interrumpido únicamente por llantos contenidos, aplausos espontáneos y algún grito de “¡Gracias, Indio!”. Junto al féretro cerrado, los fieles dejaron miles de ofrendas: desde remeras y flores hasta cartas y banderas escritas con tiza.
Detrás del cajón, una imagen del cantante coronaba el salón junto a su año de nacimiento (1949) y el símbolo del infinito, sintetizando el sentimiento generalizado: el cuerpo del artista ya no está, pero su obra queda inmortalizada.
El comunicado de la familia y el destino final
Ante la marea humana que amenazaba con colapsar los accesos de Avellaneda durante la madrugada, la familia del músico emitió un comunicado a través de las redes oficiales llevando tranquilidad: “Habrá tiempo para que nadie se quede sin su adiós. Mientras se espera y se camina, nos cuidamos entre todos”. Cumpliendo con esa premisa, las puertas permanecieron abiertas hasta que el último de los presentes en la fila logró despedirse.
Concluido el funeral de características populares (tras haberse descartado propuestas oficiales de realizarlo en sedes gubernamentales o estadios de fútbol), los restos del Indio Solari fueron retirados del predio bajo una persistente ovación de quienes aún permanecían en las inmediaciones. El destino final del cuerpo se mantendrá de forma estrictamente privada por decisión de su círculo íntimo.
El futuro llegó hace rato, y hoy el rock nacional ha cerrado su página más importante. El Indio ya es leyenda eterna.